Vivian Maier, una fotógrafa en las sombras

Vivian Maier fue una fotógrafa callejera estadounidense
nacida en la ciudad de Nueva York el 1 de febrero de 1926. pasó en Francia la mayor parte de su juventud. La historia de Vivian y la fotografía comenzó en el año 1949; cuando con su cámara
de caja Kodak Brownie empezó a juguetear mientras aún vivía en Francia.
Vivian regresó a los Estados Unidos en 1951, donde tomó trabajo como niñera y cuidadora por el resto de su vida. Pero Vivian escondía un secreto, y es que en su tiempo libre se dedicaba al mundo de la fotografía. Su primer trabajo como cuidadora fue con una familia del Southhampton.
En 1952 se compró una cámara mejor, una Rolleiflex, la cual mantuvo hasta el año 1956 cuando se mudó con la que sería la familia más cercana de todas, a la orilla en la zona de los suburbios del norte de Chicago. En esta familia donde cuidaba de tres niños disfruto de un cuarto con baño privado donde hizo poner un candado. Cuando los niños de la familia crecieron y se tuvo que mudar ya había coleccionado varios royos de película en blanco y negro, y así se fueron archivando cada vez más hasta llegar al número de más de 100.000 negativos, además de alguna que otra película casera y grabaciones.
Alrededor de los años setenta Vivian decidió cambiar a la fotografía en blanco y negro rodando en 35 milímetros utilizando una cámara Leica IIIc y varias cámaras SLR alemanas. con este cambió a su vez su estilo se volvió más abstracto pasando de fotografiar a personas a objetos de la calle como periódicos, papeleras y otos objetos encontrados que se guardaba para ella.
En 1980 llegó la crisis financiera y a finales de los años 90 Vivian se vio obligada a guardar todos su trabajo fotográfico en un almacén mientras intentaba seguir adelante con la crisis a un pequeño estudio, el cual le ayudaba a pagar la familia para la que trabajaba.
Pero en 2008 Vivian se golpeó la cabeza con un trozo de hielo en la calle y aunque se esperaba que se recuperara totalmente, su salud se fue deteriorando lo que le llevó a vivir en un asilo hasta que el 21 de abril de 2009 falleció. Y así, con su muerte, los negativos sin revelar pasaron al olvido.
Hasta que un chico que buscaba material para un proyecto, John Maloof, compró el material de Vivian en una subasta en el año 2007. Poco a poco fue revelando algunos de los negativos y al darse cuanta del talento que había en aquellas fotos se puso a buscar información sobre el fotógrafo oculto tras ellas.
Dio con una familia luego con otra y así fue recopilando información sobre ViVian. La familias decían que parecía que había varias Vivian viviendo en su cuerpo, puesto que había veces que, a pesar de su buen comportamiento con los niños, se ponía agresiva y asomaba su lado oscuro; a demás de que no dejaba a nadie entrar en su cuarto, nunca daba su nombre completo o verdadero, siempre hacía lo que quería sin atenerse a las consecuencias, pero lo más extraño fue que nadie supo jamás las fotos que hacia. John además descubrió el pueblecito francés y decidió viajar a el para preguntar sobre Vivian, dando así con un vendedor de una tienda con al cual Vivian le había mandado una carta desde Nueva York diciéndole que le gustaría que usara sus fotos en sus postales.
Al fina resultó que no quería que su trabajo fuera un secreto, sino que no quería revelarlo al mundo hasta que este no estaría preparado para él.
“Well, I suppose nothing is meant to last forever. We have to make room for other people. It’s a wheel. You get on, you have to go to the end. And then somebody has the same opportunity to go to the end and so on.” – Vivian Maier
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